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lunes, 27 de mayo de 2013

Sherlock Holmes, estudio en escarlata

Sherlock  Holmes, estudio en escarlata

Sir Arthur Conan Doyle era médico y escritor y se hiso famoso con su serie de novelas y cuentos cortos del personaje principal Sherlock Holmes.
Este libro detectivesco narra el caso de dos muertes extrañas que el detective sin fama Sherlock Holmes se encargada de solucionar con un poco de ayuda de su amigo, el doctor John Watson.
Holmes y Watson se conocieron gracias a un amigo de este último, que conociendo la necesidad de los dos hombres de un hogar cómodo y económico los presenta. Watson había llegado desde hacía poco de Afganistan, en donde había sido herido y además se encontraba en muy mal estado de salud. Pero los dos se agradaron y decidieron irse a vivir juntos a un pequeño pero elegante departamento 221-B de la calle Beker.
En un principio el doctor desconocía a qué se dedicaba su compañero de casa, hasta que un día este le conto que era tan hábil en la deducción porque era un gran detective, pero que especialmente era consejero de los investigadores quienes siempre se llevaban los créditos de sus hazañas. Watson tuvo oportunidad de comprobarlo cuando Gregson, uno de los encargados del “caso” fueron a exponérselo y pedirle ayuda, ya que habían encontrado a un hombre muerto, sin lesión alguna y en una casa abandonada.
El otro funcionario de Scotland Yard encargado del caso era Lestrade, quien se encontraba examinando las pistas en la casa, para el doctor que acompañaba a su amigo a investigar, no había nada que los pudiera ayudar en las investigaciones, pero para los ojos entrenado de Holmes fue suficiente para entender que Enoch Drebber había sido envenenado, por temas relacionados a una mujer, que habían llegado en un carruaje y que el asesino de aspectos que ya Sherlock había identificado quería despistarlos con la palabra alemana en la pared que decía castigo.
Mientras los detectives de Scotland Yard seguían a dos sospechosos falsos, Holmes tenía una pandilla de indigentes encontrando al asesino. Mientras Gregson fue a decirle a Holmes que tenía el culpable, quien no tenía nada que ver, nuestro protagonista ya sabía que el asesino era Jefferson Hope. En ese momento Lestrade les contó que había encontrado al secretario de Drebber muerto a causa de una puñalada.
En ese momento apareció el asesino de los dos hombres engañado por Holmes, fue esposado inmediatamente frente a la perplejidad de todos los presentes con excepción del detective real.
Jefferson Hope asesinó a éstos dos hombres después de haberlos seguido durante veinte años, el mismo se nombró juez del caso de estos dos asesinos que el mato a sangre fría. Ellos habían asesinado al señor Ferrier y su hija Lucy, el amor de su vida.
Los Santos del último día, una secta religiosa fueron los encargados de salvarles la vida cuando ellos se encontraban perdidos en el desierto, de su cran grupo solo habían sobrevivido ellos dos, por esto aceptaron unirse a esa extraña sexta comandada por Young y aceptar sus reglas. Jhon no era el padre de Lucy, pero al haber quedado huérfana en el desierto tan pequeña, la acogió como su hija legítima.
Al crecer, la joven era hermosa y despertaba los deseos de todos los hombres; un día fue salvada de la muerte por Hope, quien se propuso conquistarla y lo logró. El padre quien estaba feliz de comprometer a su hija con un hombre sensato que no era de esa religón de locos donde vivían apoyaba la idea de los enamorados. Pero Young le informó a Ferrier que debía casar a su hija con los jóvenes Drebber o Stangerson o moriría como todos los que se revelaban.
El desesperado padre consiguió la manera de que el mensaje llegara hasta las minas donde trabajaba Hope y este fue en su ayuda cuando el plazo estaba en su punto culminante, él amaba a Lucy y no deseaba verla en el aren de alguno de los presumidos jóvenes de Salt Lake City. Cuando huyeron y después de largos trayectos en el desierto, al no tener más alimentos, Hope se vio obligado a abandonarlos por un momento, seguro que les llevaba días de ventaja, pero ese lapsus de tiempo bastó para que asesinaran al anciano y se llevaran a la joven que termino siendo una de las esposas más de Drebber. Ella no lo soportó y murió al poco tiempo.

La fortaleza de Hope, bastó para que se robará el día del velorio el anillo del terrible matrimonio y jurarse asesinar a los culpables de la tragedia que resultaron ser los pretendientes de la joven. Por esto en Londres se encontraron los cuerpos de Drebber y su secretario Stangerson que cansados de su religión habían escapado de la muerte por veinte años, pero que al final la encontraron de su juez Hope quien pudo morir feliz  a causa de una aortaneurisma, enfermedad que desde hacía tiempo lo amenazaba. Como siempre se robaron los créditos de Sherlock Holmes, pero esta vez Watson se encargaría de hacer conocer al verdadero detective.

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